Os adjunto un documento que Democracia real YA (
Democracia real JA) (el grupo promotor de las protestas 15-M) publicó anoche en
Facebook (democraciarealja.bcn@groups.facebook.com). En este documento
contestan a las diferentes críticas que este movimiento social ha recibido/ está recibiendo:
- Criticamos a los partidos de forma populista.
Al contrario de lo que se defiende el algunos medios, no criticamos a los partidos como tales, sino su forma de hacer política, de ocupar las instituciones no par...a defender el interés general, sino sus intereses partidistas. Nos mantenemos neutrales respecto de las distintas siglas y candidaturas, respetando el voto libre y en conciencia de cada ciudadano. Deseamos promover una reforma de la Ley Electoral que no deje a millones de ciudadanos sin representación, y el desarrollo legal del derecho fundamental de participación, para una democracia más directa y participativa.
En todo caso, son fundadas las criticas a los partidos mayoritarios. PP y PSOE se han puesto de acuerdo en bloquear la reforma de la Ley Electoral con CIU, PP y PSOE han bloqueado la reciente iniciativa legislativa popular para la dación en pago hipotecaria. Hay cifras de parados, reformas laborales y de pensiones, datos sobre evasión fiscal y fuga de capitales, decisiones en política fiscal difíciles de entender (supresión impuesto patrimonio, devolución 400 euros). Asimismo, exigencias básicas en la Constitución Española que están siendo incumplidas.Criticarlas deficiencias del sistema de partidos sea no puedecalificarsecomo populismo, el populismo son las obsoletas formas de hacer campaña electoral.
- Promovemos la abstención y el voto nulo/blanco.
Desde el principio se insistió en todas las notas de prensa y declaraciones de la Plataforma en que no se pretende, ni de lejos, influir en la opción electoral de cada uno. Lo que pedimos es un marco justo y una mayor democracia participativa. Lo repetiremos las veces que haga falta. Otra cosa es lo que hagan algunos colectivos o asociaciones que hayan secundado la manifestación o se hayan adherido al manifiesto.
- Atacamos a los medios.
Tenemos un dossier de prensa completísimo donde es fácilmente contrastable cada noticia publicada que no se ajuste a la realidad. Cuando se ha criticado a un medio ha sido porque no ha cumplido su trabajo de investigación y cercioramiento de que lo que está publicando es verídico, o cuando silencian a conciencia noticias y datos.
- Defendemos la violencia.
Encuentre una sola declaración o una sola referencia en nuestras propuestas o en nuestros manifiestos que defiendan la violencia. Cuente, por el contrario, las veces que nos hemos manifestado públicamente en contra. Es más, hemos condenado abiertamente la violencia, tanto de los pocos exaltados que puedan destruir mobiliario urbano, como por supuesto, la ejercida por las fuerzas de seguridad.
- Somos antisistema
Los antisistema son los tiburones financieros que provocaron el colapso económico, y los políticos corruptos que pervierten el ideal democrático. Contra el sistema van aquellos que en los últimos años están consiguiendo destruir la cohesión social en el seno de los distintos países y el equilibrio medioambiental de nuestro planeta.
No se trata de ir contra el sistema, sino de transformarlo. Recuperar los derechos que el ciudadano ha ido perdiendo en estos últimos años y plantear alternativas, como el consumo responsable y una utilización razonable de los recursos. Se dan planteamientos que encuentran su marco en una verdadera democracia, aquella en la que los representantes políticos trabajarían por y para los ciudadanos.
Por otra parte, defender unas propuestas concretas y que, además, pueden encajar perfectamente en los preceptos de la actual Constitución Española creemos que no es una razón para llamarnos antisistema. Pueden repasarlas una a una para comprobarlo
- Somos fascistas
Tacharnos de fascistas por defender una mayor participación de la ciudadanía en la vida pública es simplemente vergonzoso y denota el miedo de los partidos tradicionales a que sus cotas de poder se vean contestadas por la sociedad civil.Es curioso observar como muchas voces que clamaban contra el borreguismo y la apatía de la sociedad española cuando la misma no se movía han pasado de forma automática a descalificar este movimiento social, calificándolo de incipiente fascismo y buscando manos negras que lo muevan desde atrás. Parece que los esquemas mentales de algunos son incapaces de asimilar que los ciudadanos de este país se muevan por sí solos, sin ningún interés o manipulación que los auspicie o impulse. EN definitiva, que la sociedad civil despierte y se organice es lo más sano, democráticamente hablando, que le podía pasar a este pa&iac ute;s. Querer limitar la participación democrática de los ciudadanos a un voto cada cuatro años no puede ser sino calificado de dictatorial y reaccionario.
En este sentido, es preciso citar a algún clásico como Alexis de Tocqueville, Fue este el primero que valoró el concepto de 'sociedad civil' en su famoso libro 'La democracia en América', y la definió como el conjunto de organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que actúan como mediadores entre los individuos y el Estado, incluyendo a todo tipo de asociaciones, grupos intermedios, clubes, sociedades de pensamiento, universidades, colegios profesionales y comunidades religiosas.
Hoy sabemos que la existencia de una sociedad civil, diferenciada de la sociedad política, es un prerrequisito para la democracia. Sin ella no hay Estado legítimo, declara el sociólogo y premio Príncipe de Asturias Alain Touraine. Y autores como Jürgen Habermas han teorizado sobre el valor y la funcionalidad de la sociedad civil como prerrequisito de la democracia. Habermas distingue dos componentes principales en la sociedad civil: por una parte la libre asociación de los ciudadanos que, auto organizándose, hacen posible defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado; y por otra parte el conjunto de movimientos que plantean nuevas demandas sociales y vigilan la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados. Este es un déficit claro de nuestro país, y el hecho de que frente a un intento para constituir una sociedad civil organizada se lancen infundíos de est e tipo es francamente reprochable.
- Tenemos a algún partido detrás.
Hay militantes de partidos que simpatizan con nuestras propuestas, pero como nos hemos cansado de afirmar, no apoyamos el voto a ningún partido concreto ni estamos impulsados por ningún partido. Hay gente con unos determinados esquemas mentales incapaz de asumir que en este país la sociedad civil se pueda mover de forma autónoma sin pasar por los cauces institucionalizados. Sólo podemos tachar dicha opinión de profundamente antidemocrática.
- No puede ser que se organicen tan bien solo ciudadanos sin tener detrás algún tipo de financiación.
1.- Es curioso ver como subestiman algunos a la ciudadanía de este país. Aquí estamos dando el callo ciudadanos de todo tipo y condición, dejándonos nuestro tiempo y salud en hacer que esto funcione, recabando ayudas altruistas, organizando conciertos y demás actos para recaudar fondos para cuestiones logísticas, etc. Es curioso ver como a algunos les cuesta concebir que los ciudadanos puedan auto organizarse de forma efectiva. Hoy en día, con la ayuda de las redes sociales, es más fácil de lo que parece.
2.-Desde cuándo hace falta dinero para ponerse uno de acuerdo? Tenemos unos medios bastante rudimentarios, pero poniendo cada uno algo de nuestra parte y echándole ganas, hemos logrado coordinarnos para sacar la manifestación adelante.
- Somos de izquierdas
Y más conservadores también. Somos de casi todo porque somos muchísimos y no hemos definido una línea ideológica. Son los medios los que insisten en negarlo.
- Hacemos comparaciones inoportunas con los movimientos árabes.
Estamos hablando de movimientos sociales que han nacido por iniciativa ciudadana. Nosotros si vemos la semejanza. Por otro lado, que en nuestro país existan teóricamente más garantías sociales, no significa que el modelo sea perfecto, ni mucho menos.
- Es sospechoso que protestemos antes de las elecciones.
No. Es perfectamente lógico. Las personas retoman su interés por ciertos temas en función de su proximidad en el tiempo. Cualquier momento es bueno para revisar ideas inútiles del pasado.

Plaça Catalunya ayer por la tarde